Conductas no deseadas

Mi perro tira de la correa

Te enseño cómo evitar los tirones de correa de tu perro desde el vínculo con él.

¿POR QUÉ MI PERRO TIRA DE LA CORREA?

Un perro tira de la correa, sencillamente, porque quiere llegar a algún lugar y quiere llegar lo antes posible.

El perro básicamente es emoción, antes que cognición. Por tanto, querrá dirigirse hacia el lugar donde se lo pasa bien, al parque donde juega con sus amigos, a ese sitio donde nosotros jugamos con el, a ese espacio en el que hay unos olores increíbles y deliciosos, hacia esa casa o lugar donde, si tenemos un macho, hay una hembra en celo… sea por lo que sea, incluso por mera rutina, el perro querrá llegar allí, y querrá hacerlo lo más rápido posible. Esto es lo primero que debemos saber y entender de nuestro perro, pues conocer sus motivaciones nos ayudará a corregir este comportamiento que no queremos que haga.

 

Perro no entrenado, se guía antes por su instinto de caza, al que da más valor emocional que estar con su propietaria.

Como puedes ir viendo, no todos los perros tiran por las mismas motivaciones, por lo que no todos van a requerir el mismo tipo de trabajo ni van a cambiar esa conducta a la misma velocidad. Además de las posibilidades anteriores, podemos encontrarnos con que simplemente quiere orinar porque no aguanta más, o tenga miedo a algo que a nosotros se nos escapa en ese momento. Cada perro es un mundo, y debemos hacer el esfuerzo de conocer sus motivaciones.

Por otro lado, no es lo mismo que un perro no tire de la correa, a que vaya siempre en posición “junto” o como se conoce en adiestramiento deportivo en posición “fus”. Esta posición se entrena para competir, requiere al perro pegado al guía (sin tocarlo, salvo para perros de defensa), andar marcha militar, erguido, con la mirada puesta siempre en el guía y dispuesto constantemente para recibir sus ordenes. Todo esto conlleva un nivel de concentración muy elevado en el perro, lo que crea una tensión constante que genera estrés (un perro entrenado puede manejar esas situaciones de tensión y estrés con total normalidad, pero no un perro “mascota”) que necesitará liberar en algún momento, sea con juego, con olfateo… Si no hemos trabajado el control emocional como la frustración con nuestro perro, podemos inducirle sin querer a reaccionar de forma inesperada y con agresividad.

Deja que un profesional te explique qué tipo de perro tienes y cual es la mejor estrategia para los dos para que no tire de la correa. Seguramente no tengas un perro de trabajo y solo quieras pasear tranquilamente con él. Y si tienes un perro de trabajo, deberías saberlo para entrenarlo como necesita.

 

EMPEZANDO LA PREVENCIÓN DE LA CONDUCTA. EL PASEO

Lo primero que debemos saber en cuanto al paseo se refiere, es que para el perro es una forma de obtener información oliendo, por lo que si siempre tomamos el mismo camino, en la misma dirección, siempre obtendrá los mismos olores. Hará sus necesidades en las mismas plantas o árboles, se cruzará con los mismos perros, con las mismas personas, con los mismos ruidos, olerá los mismos orines y deposiciones… Debemos cambiar nuestras rutas a diario para incitar a nuestro perro a que huela cosas diferentes todos los días, creándole incertidumbre en cada paseo.

Por esto todos los perros necesitas pasear, por esto el paseo es tan importante para todos los perros, desde el más pequeño hasta el más grande, desde el que en casa se queda en su transportín como el que tiene un jardín a su disposición. Todos los perros necesitan pasear.

 

ERRORES QUE SOLEMOS COMETER

En la mayoría de los casos, un perro tira de la correa por errores de desconocimiento por parte de los propietarios. Entre estos encontramos:

  • No haberle trabajado la correa en casa cuando era demasiado pequeño como para poder salir a la calle. El día que sale, todo son novedades, estímulos enormes si vivimos en ciudad, otros perros, personas, ruidos, olores… el perro literalmente se vuelve loco, es un mundo enorme, totalmente nuevo y seguramente aterrador para nuestro perro. Y por si fuera poco, ya no es libre, se siente atado, quiere escapar de un ruido y no puede… podrás imaginar el nivel de tensión y estrés tan elevado al que sometemos a nuestro perro los primeros días, sin querer, por desconocimiento.
  • Otras veces sencillamente vamos paseando, hablando, mirando el móvil… y no nos damos cuenta de que estamos tirando de la correa nosotros y no nuestro perro, habituándole a una tensión constante. Vamos a un ritmo diferente al suyo, paramos o aceleramos sin que nuestro perro entienda porqué. Somos sus guías, por lo que debemos enseñarle a no tirar de él si no queremos que él tire de nosotros.
  • Animarlo y activarlo a la hora del paseo. Uno de los mayores errores que solemos cometer como propietarios es el de llamar la atención de nuestro perro a la hora del paseo, incitándolo, animándolo, acariciándole además por esa conducta (con el consiguiente refuerzo de la misma). El perro sale a la calle desbocado, lógicamente.
  • Pensar que es una manía que se le quitará sola cuando crezca porque, “es un cachorro, es normal”. Es el error más notorio de todos, el creer que un problema se solucionará mágicamente con el tiempo. Lo único que vamos a conseguir es crear un hábito en el perro que costará cada vez más de cambiar.
  • Otro de los errores más clamoroso, y quizás más difíciles de corregir para los propietarios, es el de regañar al perro cuando realiza bien la conducta que buscamos, es decir, no deja de tirar pero cuando lo hace y viene a nuestro lado lo regaño por haber estado tirando. Es nuestra frustración la que habla, y no el raciocinio. Regañar al perro en el momento que está haciendo algo correcto solo hará que no quiera hacerlo más y vuelva a tirar. Deberás armarte de paciencia y entender que el perro, después de 0,8 segundos, ya no sabe porqué lo estás premiando o castigando, es absurdo regañarle por algo que hizo hace varios segundos, no lo va a entender, y mucho menos entenderá una conversación.
    La acción de premiar o reñir en el momento preciso se conoce como “timing”.

 

POSIBLES SOLUCIONES PARA QUE NO TIRE NUNCA MÁS

Evidentemente lo ideal es empezar desde cachorro. Existen varios trabajos que puedes hacer, te dejo uno muy útil en el que haremos que nuestro perro empiece a enfocar sobre nosotros.

 

INICIACIÓN AL VÍNCULO (“focus”)

  • JUEGO “Sígueme, si puedes”

El juego tiene variantes más complejas y evoluciones a trabajos de control emocional, en concreto de la frustración, pero nos centraremos en el objetivo de enfoque.

A la hora de comer, pondremos su ración en su bol, pero nos quedaremos nosotros con el bol. Cogeremos un poco de su comida con una mano y mantendremos el bol en la otra, fuera del alcance del perro.
Empezaremos el juego haciendo unos pasos hacia atrás, incitando al perro con la comida a que nos siga, cuando lo haga le damos de comer de la mano. Evolucionaremos el ejercicio con más pasos cada vez, saldremos corriendo hasta que nos pille, y lo que queramos inventarnos. El objetivo es que si viene con nosotros recibirá su comida.
Podemos trabajar este juego primero sin correa unos días y luego con correa (en el caso de tener un cachorro que aún no haya pisado la calle) los siguientes días, antes de que podamos bajarlo a la calle debe haberse habituado a ir cerca de nosotros con el collar y la correa puestos.

Este ejercicio nos sirve de introducción a la llamada, a trabajos de control de la frustración, control de impulsos, etc., y dado que hacemos trabajar al perro, y enfocar en nosotros su atención, nos ayuda a prevenir conductas no deseadas como agresividad, destrozos en el hogar… y sobretodo, a tirar de la correa.

  • Pasear por lugares diferentes siempre que sea posible. El perro necesita sacar partido a su mejor sentido, el olfato, pero no lo hará si siempre le hacemos oler las mismas cosas. El perro necesita olores diferentes en cada paseo para trabajar su mejor sentido, así que debemos cubrir esta necesidad para prevenir tirones repentinos y tensiones constantes por querer llegar a ese lugar que tanto le gusta. Si cambiamos esta rutina de ir siempre por el mismo lugar, que nunca sepa hacia dónde vamos a ir, irá desconcertado al principio y centrándose en su olfato después.
  • Cambiar de dirección en cuanto haya tensión en la correa. Es otro ejercicio para desorientar al perro, sobretodo aquel que ha cogido un hábito fuerte a tirar de la correa, o con el que no hicimos lo debido cuando era cachorro. Se trata de jugar a cambiar 180º la dirección del paseo en cuanto el perro haga una mínima tensión en la correa.
    A veces, cuando el perro tiene un hábito enorme, sigue tirando hacia donde quería con mucha fuerza. Debo armarme de paciencia y seguir en dirección contraria hasta que el perro esté por mí o siga mi camino. Es un momento perfecto para premiarle por esa conducta (reforzadores de comida, juego, caricias… depende de cada perro).
    Si cuesta mucho que esté por mí, debo incitarlo con su nombre, con fiesta, todo de forma muy alegre. Poco a poco le hacemos entender que ese es el comportamiento correcto, el que vamos a premiar.
  • Reforzar la conducta que buscamos. Existen muchos tipos de reforzadores para los perros, la comida suele ser el de más valor, pero no sirve con todos los perros y tampoco podemos basarnos en premiar siempre con comida, pues acabaremos haciendo que el perro valore más la comida que a nosotros mismos.
    • Hazte con una bolsa para premios y corta salchichas en pequeños trozos. La comida es muy buen reforzador al empezar un nuevo trabajo.
    • Busca el juguete que más le guste y bájalo contigo, muéstraselo y juega con el cuando no haya tensión en la correa o cuando venga a tu lado.
    • Dale mucha fiesta y caricias cuando realice correctamente lo que estás buscando, en este caso que no haya tensión en la correa.
    • Marca claramente el tono alegre cuando lo haga bien. Por el contrario debemos corregir las conductas que no queremos con un tono firme y severo. Los perros no conocen nuestro idioma, conversar con ellos en este sentido es absurdo, pero sí perciben el tono de nuestra voz, si es de enfado, de alegría, de miedo…

 

HERRAMIENTAS EN EL MERCADO

Existen en el mercado infinidad de productos para perros, no siempre nos los aconsejan bien, ni somos capaces de elegir cual es el mejor para nuestro perro. No el que más me gusta a mí, sino cual va a cubrir mejor sus necesidades.

  • COLLARES


    Los collares deben colocarse bien ceñidos al cuello, que podamos meter un dedo, y siempre en la parte más elevada del cuello del perro. Lo contrario puede hacerle daño al perro en un tirón, o si no está bien sujeto, puede zafarse del collar con facilidad.
    • RECOMIENDO:

      • Cordino. Es ideal empezar con un cordino, entrenarlo primero sin distracciones. Es difícil de manejar y debe ayudarte un profesional, déjate aconsejar sobre su manejo y entrenamiento.
      • Estándard. Un collar de cuero o nylon suficientemente resistente.
    • NO RECOMIENDO:

      • Activador. Mal conocido como collar de púas o de adiestramiento, no dejo de ver cómo se utiliza de la peor manera posible. Este tipo de collar provoca un pellizco en el cuello del perro, provocándole un poco de dolor. Se llama activador porque su uso es casi exclusivo en perros de defensa o que trabajen esta modalidad en competición. Hay perros que les cuesta un poco más ir a coger la manga del figurante y se utiliza como activador para potenciar este ejercicio en el perro, dándole más seguridad al perro y más precisión al ejercicio. No sirve, en cambio, para que nuestro perro deje de tirar. Si mi perro tira cuando ve a otro perro, si tira cuando ve a otra persona porque quiere jugar, si ve a un niño y tira porque lo quiere saludar… este collar le está diciendo al perro que cada uno de esos estímulos es dolor, sea más o menos dolor, pero es dolor. Con estos collares, en este sentido, estamos creando bombas de relojería.

  • CORREAS


    • RECOMIENDO:

      • Adiestramiento. Son las conocidas como correas de posiciones. Nos permiten controlar al perro a la vez que podemos darle algo más de espacio. Al poder cambiar la longitud de la correa, podemos ir cómodos por calles estrechas o por avenidas más anchas, al tiempo que podemos dejar atado al perro, o podemos pasear con el liberando nuestras manos por completo. Es muy recomendable.

 

        • Cuero. El mejor material que puedes encontrar es el cuero. Tiene una resistencia y durabilidad únicas, además de tener un tacto que añade una manejabilidad elevada. También hay en el mercado correas de adiestramiento de cuero.
    • NO RECOMIENDO:

      • Flexi. Esta marca de correas ha hecho muchísimo daño a los perros y si tienes una, mi recomendación inmediata es que la tires a la basura o que la quemes de inmediato. Estas correas se idearon con el fin de satisfacer las exigencias de los propietarios, para su comodidad, no pensando en las necesidades de los perros. Este tipo de correa le da al propietario una falta sensación de libertad y control sobre el perro, cuando la realidad es que si el perro huele algo que no debe, se pone a jugar con otro perro y se enreda, se va a comer algo del suelo… en cualquier escenario, no llegaremos a tiempo para evitarlo. Por no contar los problemas que trae consigo tener al perro con una tensión constante, bloquear de repente la correa cuando tira, o problemas derivados de convivencia ciudadana cuando pasan otras personas o incluso ciclistas y nuestro perro anda por otro camino. Es altamente peligroso para tu perro. Lo que debes hacer es trabajar con el obediéncia básica, como mínimo.

  • ARNESES


    • Son recomendables para propietarios con un mínimo de nociones y con el perro mínimamente adiestrado/educado. Si no se ha trabajado mínimamente con el perro, cabe una posibilidad muy elevada de que al ponerle un arnés se sienta más seguro tirando aún más que antes. El arnés puede ayudarnos si tenemos un perro que suele meterse en problemas, para poder sacarlo cogiéndolo por arriba fácilmente, pero no nos va a ayudar a educarlo correctamente.
    • Existen algunos como los de la marca Halti, que son los conocidos como “antitirones”, que giran la cabeza del perro cuando tira y evita que siga haciéndolo. Debemos vigilar con este tipo de arneses, pues el perro no aprende que no debe tirar porque es un mal comportamiento, o que sí debe ir a nuestro lado porque esa es la conducta que buscamos en él. Es muy fácil que con el tiempo, le cambiemos el arnes y vuelva a tirar porque asocie que con ese no podía pero con otro sí, porque no le hemos enseado que esa conducta no la queremos. Igual que el Flexi, es una herramienta creada para la comodidad de los propietarios.

 

Evidentemente todo tiene pros y contras, y cada perro es un mundo. Esto solo es una guía para intentar ayudarte a manejar mejor a tu perro en cuanto a tirar de la correa, entendiendo porqué hace lo que hace, pudiendo incidir en la raíz del problema para poder enfocarlo de manera eficiente, por el bien del perro. Como digo siempre, algo que me enseñaron y que llevo a todas partes es que las herramientas no adiestran, adiestras tú. Las herramientas ayudan a este fin, y como en todos los ámbitos, debemos elegir la correcta para hacer bien nosotros el trabajo. No atornillaremos con un martillo, ¿verdad?, pero sí deberemos usar correctamente el destornillador, obvio.

Entendernos con nuestro perro es de las cosas más maravillosas que existen en la vida, bajo mi punto de vista, y qué mejor que ser felices haciéndolos felices.

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Artículo escrito por Víctor L.

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